La música invisible del instante.
Lo sé. A veces la lámpara permanece dormida mientras la luz se vuelve agua y la tarde se deshace lentamente entre los dedos del aire. No siempre sé preguntar al silencio cuando el alba se tensa y tu nombre, ave de sombra tibia, golpea las paredes de mi boca buscando cielo. Te inquieta mi forma de desaparecer en el borde, mi costumbre de descalzarme justo cuando el fuego pronuncia tu cuerpo, cuando mis manos —invierno distraído— llegan tarde a la…
