Cenicienta dijo:

No necesito saberlo.

Comprendí entonces la sobrecarga de secreto

que debía sostener

el amor elegido por entregas.

Cenicienta añadió:

Enamorarse es apenas dos nombres

inclinados

a cada lado de un corazón dibujado a pulso.

Sus ojos, tensos como guerreros

en la danza previa al combate;

y mis manos, aprendices, deseando madurar en su cuerpo,

fueron la música elegida

para terminar de matarnos.