Cuando la realidad se convierte en una pesadilla, apagar la luz del sol parece una salida.
La primavera de nuestro amor tuvo pocas flores. No supe homologar nuestros corazones ni vivir sin el ruido de los sables. Lamento la torpeza, haberte dejado sola en momentos cruciales -el nacimiento de Paula- y mi incapacidad para empaparme de ti como merecías. Pero, sin duda, mi mayor error fue suicidarme a destiempo.

4 comments
Un buen reencuentro para con las publicaciones, Antonio José.
Las Letras andaban cojas sin ti. Un abrazo.
Qué bonitas palabras, Alfonso. Muchísimas gracias por estar ahí. Un abrazo grande, querido amigo.
Este pequeño fragmento te deja con ganas de más y eso hace que la lectura se torne siempre interesante. Enhorabuena.
Muchas gracias por tan bonitas palabras, Loli. Un abrazo grande.