Donde nunca los sueños abandonan al enamorado
En el amor no hay refugio. Ni los naufragios aprendidos, ni la tierra arrasada te salvarán de otro desalojo. Siempre vuelve. Un temporal sin nombre te arranca de lo poco que eras y te empuja hacia atrás, hasta dejarte otra vez al principio, con los brazos abiertos como si aún esperaras algo. El vuelo del pájaro: no captura, no advierte, no deja nada vivo detrás. Podrás quedarte inmóvil mientras la lluvia oxida lo que queda, negarte…
