Para ti, que nunca olvidas quererme.

Que me enseñas

que amar es una ciencia lenta

que necesita de las ilusiones que habitan en la equivocación.

Y que valoras mi identidad de hipótesis sagradas

alrededor de un sol con tormentas.

Para ti, que eres calma en temporal,

luz entre tinieblas,

grito de aliento en la desesperanza

y silencio

cuando el caos del mundo nos invade por los tímpanos.

Para ti, que sabes del fuego en nuestras lenguas,

del tacto que nos abriga

y de las clarividencias de nuestra filosofía de salitre.

Para ti, porque solo tú

podrás descifrar este secreto mensaje.