Para ti, que nunca olvidas quererme.
Que me enseñas
que amar es una ciencia lenta
que necesita de las ilusiones que habitan en la equivocación.
Y que valoras mi identidad de hipótesis sagradas
alrededor de un sol con tormentas.
Para ti, que eres calma en temporal,
luz entre tinieblas,
grito de aliento en la desesperanza
y silencio
cuando el caos del mundo nos invade por los tímpanos.
Para ti, que sabes del fuego en nuestras lenguas,
del tacto que nos abriga
y de las clarividencias de nuestra filosofía de salitre.
Para ti, porque solo tú
podrás descifrar este secreto mensaje.

4 comments
Qué bonito. Volver a leerte, compi. Y qué bonito escribes. Inmenso abrazo.
Muchas gracias, Raquel. El placer es compartido, compi. Un abrazo fuerte.
Genial.
Muchísimas gracias, Lola. Me alegra te gustara. Un abrazo grande.